Lejos de enfocarnos en la rivalidad, la realidad es que seguimos siendo una moneda al aire

¿Cómo es que se define a una región que se cataloga como Wildcard? A primera vista, se tendría que señalar una liga de menor nivel tanto competitivamente como en infraestructura, comparada a las 4 grandes regiones, es decir, Norteamérica, Europa, China y Corea del Sur. Y no es que entre dichas grandes regiones no haya diferencia: el nivel competitivo de Corea es superior al resto del mundo y pareciera que China es la única en acercarse cada torneo, pero sería imposible negar que la infraestructura norteamericana es un monstruo en cuanto a torneos y espectáculo de los esports en general.

En particular —y creo que resultado de lo anterior—, la única característica consistente de las regiones emergentes es la misma inconsistencia. Desde que fueron introducidas las nuevas regiones, es una sorpresa ver qué equipos tendrán las posibilidad de competir contra las 4 grandes en cada torneo internacional. Antiguamente era aún más complicado acceder a dicha fase de los torneos internacionales, porque no existía el actual play-in, donde los terceros lugares de Norteamérica, Europa, China y Corea disputan un lugar junto a las regiones emergentes.

Al inicio se pensaba que Brasil alcanzaría dicho nivel, porque siempre estaba presente en la clasificación hacia el mundial; no obstante, siempre daba resultados nefastos en la fase principal del torneo. Similar a lo anterior, Rusia tuvo un destello de grandeza con Albus NoX Luna, dejando atrás al aquel entonces súper equipo de LAN, Lyon Gaming, y llegando a participar en cuartos de final de Worlds 2016. Solo para ser aplastados por H2K, recordándonos una vez más que no estaban listos para el compromiso.

GIGABYTE Marines dio un resultado similar en el Mid-Season Invitational 2017, superando a los equipos latinoamericanos con un estilo salvaje y con un metajuego distinto, pero solo para volver a ser superados por regiones más fuertes (sin olvidar esa victoria sobre TSM, claro está).

La región turca sigue prometiendo más cada torneo internacional, con ejemplos como Dark Passage, SuperMassive y Fenerbahçe, quienes han podido dominar al resto de las regiones emergentes. Únicamente deben dan el siguiente paso y dar un buen papel ante el resto de las regiones, proeza que sigue sin ser lograda.

Pero basta de recordar glorias ajenas, ¿dónde queda Latinoamérica en todo esto? Probablemente seguimos discutiendo si LAN es mejor que LAS, abajo del resto de las regiones mencionadas. Esa parece ser nuestra meta, nuestro consuelo: demostrar que KLG podía dominar al León, o que Isurus nunca tuvo lo necesario para competir contra el súper equipo de LAN. Parece ser que el problema de nuestra inconsistencia queda en segundo plano, con tal de demostrar que sabemos perder mejor que otros.

El verdadero rival de Latinoamérica no está en el Norte o el Sur, está dentro de la misma región. No hemos sido capaces de ser consistentes dentro de las regiones “salvajes”, y así sea quedando a un juego o por no banear a un campeón, las excusas quedan cortas. No es responsabilidad “del equipo” que juega por completo, claro está. La liga es tan fuerte como sus equipos más débiles, y eso dice mucho de la nuestra, donde los últimos lugares suben y bajan entre divisiones como rueda de la fortuna.

No estoy condenando la rivalidad entre regiones hermanas. Las rivalidades han sido y serán parte de todos los deportes, tradicionales o electrónicos, ya sea entre equipos, jugadores o regiones. El picantear o “salsear” le da cierta emoción a los juegos, porque hay algo más en la línea que solo un resultado. Lo que se debe recordar es que no es la meta final. No se pueden contentar ni conformar con ser lo mejor de lo peor.

La crítica debe ser directa, ordenada y constructiva. Los equipos que nos representan deben hacerse responsables de sus resultados, el apoyo se puede manifestar a través de la crítica (sin llegar a los mensajes de odio). Lo importante es recordar que la meta no es que LAN sea mejor que LAS, tampoco es ser el mejor entre las regiones emergentes, otras ya están ahí. La meta debe ser competir de manera decorosa ante las grandes regiones, y entonces demostrar que somos un digno rival y no una forma de gastar dinero por parte de Riot Games, como se nos cataloga constantemente en foros populares de internet.

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