La ludopatía es un tema serio

Un niño boliviano de 11 años le robó a sus padres más de $1,500 USD y escapó de su casa. La familia, desesperada, levantó la denuncia en la policía local y, una semana más tarde, el joven fue encontrado. Lo encontró el dueño de un salón público de videojuegos, donde el niño había pasado los últimos días junto a otros 20 pre-adolescentes.

Todos y cada uno de ellos habían faltado a clases por quedarse jugando Fortnite y Free Fire en el local de videojuegos. El joven boliviano fue encontrado con tan solo $37 USD. ¿El resto del dinero? Intercambiado por diamantes y pavos con el fin de comprar cosméticos.

“Esta no es la primera vez que pasa”, declara la madre. “Anteriormente ya me había robado $200 USD y se había llevado todos los ahorros de su hermana”. El niño, claramente, muestra signos de ludopatía que deberían ser tratados de inmediato. “Está enfermo”, asegura su mamá.

Lo cierto es que los videojuegos tienen cada vez más presencia en la vida de los niños y, como tales, carecen del desarrollo necesario para encontrar el balance entre las responsabilidades y el ocio. Aunque no todos los niños gamers son como este joven ladrón, claro. Otros convencen a sus padres de gastar lo mismo (o más) sin tener que meter la mano en bolsillo ajeno.

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La madre continuará en la búsqueda de ayuda profesional para evitar que su hijo siga cometiendo delitos. “Ya no se qué hacer con él. No hace caso y con frecuencia gasta dinero para jugar en internet”, dijo. Esperemos que el niño pueda reformarse.

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